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Kirchner y un homenaje con fisuras: Alberto apela al discurso "productivista", ante la crítica velada de Cristina

Kirchner y un homenaje con fisuras: Alberto apela al discurso "productivista", ante la crítica velada de Cristina
En el homenaje, el Presidente cuestionará la imagen de que el Gobierno sólo piensa en planes sociales. Cristina envía señales críticas desde las sombras
Por Fernando Gutiérrez
26.10.2021 15.47hs Política

"Nos llaman kirchneristas para bajarnos el precio" solía decirle Néstor Kirchner a Cristina, y le pedía que no cayera en la tentación de reforzar un perfil propio sino, por el contrario, que se apegara a la identidad peronista.

Cristina siempre recuerda esa frase, aunque lo cierto es que no siempre se ha mantenido leal al pedido de su fallecido esposo: en varias oportunidades mostró cierto desdén por los sectores del peronismo conservador del interior y los moderados que promueven el diálogo con las empresas, y no ha faltado incluso las ocasiones en que deslizó críticas veladas al mismísimo Juan Perón, al incurrir en una de sus actividades preferidas: el revisionismo histórico.

Ahora, al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Néstor, la vicepresidente se enfrenta una vez más a su clásica disyuntiva. Por un lado, la necesidad de mantener la cohesión en el peor momento del Gobierno, y ante la perspectiva de una derrota electoral, refuerza la necesidad de la unidad interna.

Pero, por otra parte, el antecedente reciente de la pelea pública con Alberto Fernández y los "funcionarios que no funcionan" está demasiado fresco como para sobreactuar una unidad en la que ya pocos creen. Más bien, lo que se nota en las bases del kirchnerismo duro es el reclamo de una mayor confrontación como respuesta a la crisis económica.

De hecho, en los últimos días los principales referentes K sacaron a relucir los balances de las principales empresas alimenticias, como forma de "denunciar" la recuperación de la rentabilidad empresaria como factor determinante en la suba de precios. Y se siente una presión creciente para intervención del Gobierno, que vaya más allá del cuestionado congelamiento de precios.

Además, en una situación que recuerda al tono de los discursos de Cristina durante su presidencia, ya se está hablando de "conspiración" y "golpe de mercado" para explicar la inestabilidad del mercado cambiario, el riesgo de desabastecimiento y los rumores de devaluación post electoral.

La estatua de Néstor Kirchner que había sido removida de la sede de Unasur fue traída el año pasado para el décimo aniversario de la muerte de Kirchner
La estatua de Néstor Kirchner que había sido removida de la sede de Unasur fue traída el año pasado para el décimo aniversario del fallecimiento

Bajón, unidad y mensajes políticos

Esas dos pulsiones encontradas conviven en el kirchnerismo al cumplirse este 27 de octubre un nuevo aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner -un día que, para muchos, marca el verdadero nacimiento del kirchnerismo como corriente política con identidad y militancia propias-.

A Cristina nunca le resultó fácil transitar esa fecha. Durante su presidencia trataba de evitar los actos públicos y, si lo hacía, no podía contener el llanto al recordar a su esposo. Acaso la única vez en que estuvo alegre un 27 de octubre fue en 2019, cuando justo ese día se disputó la elección que consagro a la fórmula Fernández-Fernández contra el macrismo.

"Nunca pensé que en esta fecha iba a estar tan contenta; esta fecha siempre me encuentra bajoneada", había

En aquella ocasión, pidió colaboración de todos los militantes para con el recién electo Alberto Fernández, a quien le esperaba, según su definición, "una tarea ciclópea, que va a requerir de esfuerzos inimaginables, un país arrasado más allá del marketing, una tarea muy difícil que requerirá la ayuda de todos los argentinos, los que lo votaron y los que no también".

Y, en medio del festejo por la victoria electoral, la ahora vice había pedido "a todos los hombres y mujeres que hoy están aquí que por favor nunca más rompan la unidad que se requiere para enfrentar estos proyectos neoliberales, que tanto dolor han causado".

Pero apenas un año después, Cristina pateaba el tablero. En la víspera de los actos de homenaje a Néstor -a los cuales no asistió, cediendo el protagonismo al Presidente- publicó la famosa carta en la que hacía referencia a "funcionarios que no funcionan" y esbozaba una evaluación crítica sobre la economía, urgiendo a una solución de consenso para corregir las distorsiones que provocaba una economía de naturaleza "bimonetaria".

Lo cierto es que hoy pocos recuerdan los actos formales -para los cuales Alberto hizo traer desde Ecuador la estatua de Néstor que había sido retirada de la sede de Unasur-, pero todos recuerdan que Cristina aprovechó la fecha para marcar una de sus primeras diferencias públicas con el Presidente.

Internas en medio de un cambio de discurso

La previsión oficial para este 27 de octubre es que Alberto sea el único orador y casi protagonista exclusivo de la jornada y los homenajes a Néstor Kirchner. En el Club Deportivo Morón -un lugar estratégicamente elegido para revitalizar la campaña en el conurbano bonaerense- se realizará un acto masivo, con la presencia del Gobierno a pleno.

No se comunicó oficialmente, pero desde la Casa Rosada dan por descontado que, como es su costumbre, Cristina se ausentará de los homenajes públicos y que se apegará a su costumbre de recordar al fallecido ex presidente en la intimidad de su familia.

Lo cual, claro, no significa que, como ya ocurrió en otras ocasiones, la vice no aproveche la fecha para enviar señales políticas, tanto a la propia militancia como al resto de la ciudadanía.

De hecho, en las últimas semanas ha recobrado el alto perfil, con mensajes algo contradictorios, que por un lado proclamaban su apoyo al Presidente pero por otro lo ponían en cuestión.

En la víspera del 17 de octubre, la principal efeméride del peronismo, Cristina habló ante los jóvenes de la agrupación La Cámpora. Bajo un retrato gigante de Kirchner, la líder hizo una encendida interpretación histórica del peronismo como espacio político que, en aras de defender a los trabajadores, no ha temido enfrentarse al poder económico.

Abogó por "refundar el pacto entre trabajo y capital". Todavía no estaba vigente el decreto por el congelamiento de precios, para ya se insinuaba la voluntad de avanzar en la actividad privada. "¿Quién conduce, quién regula, quién establece las reglas en esta producción de vienes y servicios que hace el capitalismo? ¿El mercado y las corporaciones? ¿O el Estado y la política? Esa es hoy la discusión", planteaba Cristina.

Hasta ahí, su discurso parecía no apartarse de un libreto común que compartía con Alberto Fernández desde la discusión tras la derrota en las PASO. Pero al día siguiente, en la Plaza de Mayo, el Presidente estuvo a punto de sufrir el escarnio público de que principales referentes kirchneristas, con el aval de la propia Cristina, hicieran discursos en los que condicionaban su apoyo político y reclamaban no acordar con el Fondo Monetario Internacional.

Fue un verdadero "copamiento" del acto peronista por parte del ala más radicalizada del kirchnerismo, que ya había dejado en claro su desagrado con el estilo de conducción del Presidente. Éste, alertado sobre lo que ocurriría, a último momento decidió no presentarse, para evitarse la incomodidad de escuchar discursos opositores del propio peronismo.

Alberto Fernández apela al recuerdo de los primeros años del kirchnerismo, para reivindicar la vocación inversora y productivista del Gobierno
Alberto Fernández apela al recuerdo de los primeros años del kirchnerismo, para reivindicar la vocación inversora y productivista del Gobierno

Entre el apoyo y la épica de la confrontación

Esa tensión entre apoyo y crítica ha sido la constante de Cristina desde entonces. Al día siguiente de la efeméride peronista, volvió a hablar en público, al inaugurar junto a Alicia Kirchner la zona franca de Santa Cruz. Allí, hablándole a su cuñada, pero en un discurso que todo el ámbito político interpretó como dirigido a Alberto, dijo "Para obtener las cosas hay que luchar. Nada te será dado en forma de donación gratuita. Cada cosa que los argentinos y argentinas obtengan debe ser a través no solamente del esfuerzo, sino también de la lucha".

El único gesto hacia el Presidente fue la publicación, en sus redes sociales, de un spot de campaña, en el cual Alberto Fernández lee un texto en el que reivindica al kirchnerismo como creador de empleo y promotor de la inversión y no de planes sociales.

El giro discursivo, obra del nuevo asesor de campaña oficialista, el catalán Antoni Gutiérrez Rubí, intenta cambiar la imagen de que ante una crisis económica el Gobierno no tiene otra respuesta que repartir planes sociales. De hecho, "acusa" al macrismo de haber cuadruplicado la cantidad de beneficiarios de planes sociales.

El mensaje se complementa con visitas del Presidente a plantas industriales -estuvo en dos fábricas de Avellaneda y el jueves inaugurará el evento Expo Escobar junto al gobernador Axel Kicillof-, lo cual marca el esfuerzo de reforzar el perfil "productivista" del Gobierno.

No es una tarea fácil, justo en un momento en el cual las principales agremiaciones empresarias del país acusan a las nuevas medidas de control de estar agravando la situación. Más inflación, desabastecimiento, inestabilidad financiera y desestímulo a la inversión son las críticas que se escuchan, cada vez con más intensidad, desde que se impuso la "mano dura" del kirchnerismo ante la evidencia del descontrol inflacionario.

En ese contexto de pesimismo, el aniversario de Néstor Kirchner le brinda a Alberto Fernández una bocanada de oxígeno: le permitirá, al menos, un repaso histórico por los años en que la Argentina pudo crecer a "tasas chinas" y reducir drásticamente el desempleo. Es la nueva estrategia discursiva: pelear contra la visión de que el "modelo" está agotado y argumentar que, por el contrario, su aplicación será la que consolidará la recuperación.

Pero claro, para que ese discurso suene coherente se necesita también mantener una imagen de cohesión en el Gobierno, sin desbordes discursivos que puedan interpretarse como un intento de agresión al sector privado. Y ahí aparece la amenaza a la estrategia oficial, porque la fecha de Néstor también funciona, para el kirchnerismo, como necesario revitalizador de la mística militante y un discurso épico de la confrontación.

¿Cuál de las dos versiones prevalecerá? Es lo que se preguntan en el propio Gobierno. Y, estando Cristina Kirchner de por medio, nunca se sabe si la critica más punzante con la política oficial puede venir desde la propia interna.