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El lado político de la vacuna: el anuncio trae algo de paz a un Alberto con riesgo de desborde

El lado político de la vacuna: el anuncio trae algo de paz a un Alberto con riesgo de desborde

El lado político de la vacuna: el anuncio trae algo de paz a un Alberto con riesgo de desborde
La producción de la vacuna en el país llega justo en el momento más crítico de los contagios y viene a reafirmar el relato del "gobierno de científicos"
Por Fernando Gutiérrez
12.08.2020 21.13hs Política

Fue un anuncio médico, pero sin dudas también fue la mejor noticia política que tuvo Alberto Fernández desde que empezó la pandemia.

Justo cuando la cifra de contagios diarios se estabiliza por encima de los 7.000 casos. Justo cuando el propio Presidente debe admitir que la cuarentena está levantada de hecho. Justo en las vísperas de una nueva jornada de protesta que la oposición está convocando para el 17 de agosto, en la cual se planteará que, entre la cuarentena y la reforma judicial, Alberto Fernández va en contra de las libertades públicas.

Lo cierto es que la llegada de la vacuna no podría haber tenido mejor "timing". Pero, además, con el ingrediente fundamental de que la situación no se limitará a la mera importación de una vacuna desarrollada en Europa sino que Argentina jugará una parte activa en la producción, de manera de transformarse en proveedor -en tándem con México- para toda la América hispana.

Es decir, un anuncio que va en línea con una de las consignas preferidas de Alberto Fernández, la que refiere a que éste será un "gobierno de científicos", a diferencia de la anterior macrista, en la que había una gestión "en manos de los CEOs".

Fue notorio el entusiasmo que el hecho causó ya en la previa del anuncio, cuando la noticia se filtró a medios oficialistas y se la presentó como un logro de la gestión gubernamental en materia científica. La Argentina había sido elegida para hacer el desarrollo de la vacuna por su capacidad tecnológica.

En el anuncio de la producción de la vacuna, el Presidente destacó que Argentina haya sido elegida para la producción
En el anuncio de la producción de la vacuna, el Presidente destacó que Argentina haya sido elegida para la producción

Reminiscencias de la guerra fría

Pero claro, la realidad suele ser más compleja, como acaba de comprobar el Presidente: los avances científicos también necesitan de los CEOs. En este caso, del que figura en el tope del ránking de los millonarios a nivel mundial, el mexicano Carlos Slim, cuya fundación se hizo cargo de los costos para la puesta a punto de los laboratorios que pondrán a producir la vacuna.

Alberto mencionó y agradeció repetidas veces a Slim por su involucramiento con un proyecto donde no habrá fines de lucro. Y también elogió profusamente a la universidad de Oxford y al grupo AstraZeneca por posibilitar que se produzcan a costo accesible más de 200 dosis para dar cobertura a esta región del mundo.

Fue una jornada en la que el Presidente puso a prueba su capacidad de equilibrista en las relaciones internacionales. Porque al mismo tiempo que anunciaba este acuerdo, ponderó también al presidente ruso, Vladimir Putin, a quien le envió una carta de felicitación por el desarrollo de la vacuna rusa. Como detalle interesante para los fanáticos de la política, se despidió con un "sinceramente" escrito a mano, que a muchos hizo acordar al título del best seller de Cristina Kirchner.

En la conferencia de prensa, Alberto dio a entender que no está cerrada la posibilidad de que Argentina produzca la vacuna rusa. Y, de hecho, en el texto de la felicitación a Putin, recuerda que ambos países coincidieron en el sentido de que los avances médicos deben ser compartidos con el mundo sin que nadie se arrogue un liderazgo excluyente.

Pero es difícil abstraerse de la carrera de la medicina mundial con reminiscencias de la guerra fría. Después de todo, el hecho de que se haya bautizado "Sputnik" a la vacuna rusa –el nombre de la nave espacial soviética que se anotó el primer logro en la carrera espacial- dice mucho sobre el peso simbólico que Rusia le asigna a esta vacuna que todavía despierta escepticismo en Occidente.

Será un trago amargo de digerir para el ala más "setentista" del kirchnerismo el hecho de que el Gobierno argentino haya priorizado al desarrollo de Oxford, AstraZeneca –conglomerado resultante de la fusión de un laboratorio sueco y uno británico- y Slim antes que el estatal de Putin. Sin ir más lejos, el diario Página 12 le dedicó su tapa a la vacuna rusa y, con tono celebratorio, indicó que Rusia se adelantaba en la lucha geopolítica de la medicina "cuando todo parecía apuntar a Estados Unidos, China o Gran Bretaña como el primer país que conseguiría la vacuna".

El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió la felicitación de Alberto, que hizo el acuerdo con la
El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió la felicitación de Alberto, que hizo el acuerdo con la "vacuna rival"

Las urgencias de Alberto y las chicanas de la oposición

Pero Alberto Fernández no es un hombre que en un momento como este pueda priorizar los guiños ideológicos ni, mucho menos, preocuparse por chicanas de las redes sociales. Tiene un problema urgente, con un conteo de contagiados que ya supera los 268.000, y cuando los muertos empiezan a sumarse de a más de 200 por día.

Ya nadie se asombra de que los principales responsables de la lucha contra la enfermedad  adviertan prácticamente a diario que es inminente el colapso de la capacidad hospitalaria en zonas como el conurbano bonaerense y también en clínicas privadas de la ciudad de Buenos Aires.

Y el Gobierno, que en su momento tuvo la gestión de la pandemia como uno de sus principales pilares, ahora debe admitir que el pico de los contagios lo encuentra en la peor situación: con la herramienta de la cuarentena ya desgastada y con un creciente cuestionamiento a la estrategia de la política sanitaria.

De manera que, si bien la gravedad de la situación no se altera en el corto plazo, la perspectiva de que ya en enero pueda empezar a vacunarse a los grupos de riesgo supone un punto de inflexión. Y no sólo en lo sanitario. Porque en lo económico, implica para las empresas un horizonte más claro que permita planificar la normalización de la actividad en todos los rubros y prever un 2021 en el que se recupere la actividad a pleno.

Mientras tanto, seguirá ocurriendo lo inevitable: que el tema se politice. Ya en los minutos siguientes al anuncio sobre que la producción recaería en el laboratorio mABxience empezó la especulación sobre el vínculo de esta empresa con el Gobierno.

La planta donde se producirá la vacuna, ubicada en Escobar, fue inaugurada por el propio Alberto Fernández en febrero. "Lo que necesitamos es que haya muchas más empresas como éstas, que haya muchos más empresarios invirtiendo y dando trabajo, y menos banqueros comprando letras del Banco Central para llenarse de plata", dijo el Presidente en esa oportunidad, en la que acompañó al empresario Hugo Sigman.

Cuando le preguntaron por la elección de esta empresa, Alberto dio a entender que la decisión había seguido criterios puramente científicos y que esta firma era la única con tecnología capaz de realizar la producción en masa de la vacuna. Sin embargo, de inmediato surgieron los recordatorios sobre el vínculo de Sigman con el ex ministro de salud –y actual gobernador tucumano-, Juan Luis Manzur, así como el protagonismo de ese grupo empresario en la financiación de la campaña kirchnerista.

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