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Fabricantes de pastas reclaman medidas "urgentes" para salir de la crisis

Fabricantes de pastas reclaman medidas "urgentes" para salir de la crisis

Fabricantes de pastas reclaman medidas "urgentes" para salir de la crisis
En los últimos tres años, las ventas cayeron más de un 50%. Empresas piden mantener el IVA cero, rebajas impositivas y crédito accesible
Por Andrés Sanguinetti
13.12.2019 10.39hs Negocios

Los argentinos mayormente dividen los gustos gastronómicos entre la carne y la pasta, aunque la crisis económica hizo que ambas preferencias sean hoy platos casi exóticos, si se tiene en cuenta la constante suba de precios de los últimos años, la recesión y la caída del consumo.

Pero mientras el sector cárnico logró recuperar en parte su estabilidad gracias a las exportaciones, en especial a los países asiáticos, los fabricantes de pastas atraviesan una de los peores escenarios de la última década.

La mayoría de las empresas vienen perdiendo mercado, operan con capacidad ociosa, sin posibilidad de acceso a crédito a tasas lógicas, con elevada presión fiscal y con costos que se incrementaron muy por encima de los aumentos en los precios de las marcas.

Algunas hasta no soportaron la crisis y debieron cerrar sus puertas, en especial pymes del interior como el caso de la fabricante de fideos Don Antonio, de la localidad bonaerense de Junín, que el año pasado bajó definitivamente sus persianas "por la grave crisis económica", dejando a 35 personas sin trabajo.

Una foto repetida en otras zonas de la Argentina que se fue agravando por un desmesurado aumento de los costos como tarifas, impuestos, materias primas e insumos, la falta de acceso a líneas de financiamiento que impide la renovación de maquinaria y la constante caída de las ventas.

Al punto que a pesar de que, en conjunto, la industria aumentó su capacidad de producción anual de 250.000 toneladas a 760.000 mil, en la actualidad el consumo interno de fideos ronda solamente las 330.000 toneladas.

Según datos del sector, la industria del fideo no es la excepción dentro del rubro alimentos a las caídas que atraviesan otras categorías de consumo masivo y arrastra meses de pronunciada crisis.

Fuentes de esta industria estiman que en los últimos tres años la mayoría de las empresas viene trabajando con rentabilidad negativa y con un uso de la capacidad instalada por debajo del 50%.

Esto, a pesar de que en el mismo período se invirtieron de u$s100 millones para producir más y de manera más eficiente. Dinero que se licuó ante el drástico aumento que se produjo en el precio del trigo, como insumo principal de los fideos.

Desde diciembre de 2015 a la fecha, el incremento fue de alrededor de 320%, en comparación con el crecimiento cercano al 180% del precio de los productos comercializados en el mismo período, según la medición de Scantrack de AC Nielsen.

El escenario no afecta solamente a las pymes del sector. También grandes grupos como Molinos Río de la Plata, vienen perdiendo mercado y evidenciando fuertes pérdidas, aún a pesar de ser líder de esta categoría.

De hecho, la compañía de la familia Perez Companc desde el 2016 que viene mostrando balances en rojo, como el de los últimos nueve meses de este año, que muestra una pérdida de $1.356 millones.

Con u$s560 millones de ingresos anuales, 2.800 colaboradores, ingresos por u$s560 millones en el 2018, y un plan de inversiones por más de u$s300 milones, la crisis cambiaria-inflacionaria le provocó un fuerte impacto en su matriz de costos en el marco de un contexto no favorable para el negocio de alimentos.

Con sus marcas Matarazzo, Luccheti, Don Vicente, Terrabusi, Don Felipe, entre otras, el grupo lidera el mercado con un 38% de market share a nivel nacional, según datos de la consultora Kantar. Y el año pasado también lideró las inversiones del sector, más que nada para modernizar y ampliar su capacidad de producción.

Sin embargo, otras empresas le comienzan a disputar el negocio. En especial, las orientadas a los sectores de menores recursos, tal como lo muestra el mismo trabajo de Kantar que hace referencia a un crecimiento de marcas nuevas en los últimos 10 años, donde la competencia ha sido muy intensa. Entre la multinacional Unilever, Molinos Tres Arroyos y las familias empresarias Fera (Maxiconsumo) y Luque de Tucumán, han tomado más de 30% de participación en esta industria.

La mayoría también apostó a crecer a pesar de la crisis, generando que los cinco grupos puedan competir de igual a igual y dando cuenta del 68% del negocio a nivel nacional.

Pero a la vez todas se encuentran operando en un contexto de crisis y constantes pérdidas y a un pobre nivel cercano al 40% de su capacidad instalada. Esto a pesar de que existen marcas a precios accesibles y que, según fuentes del sector, son las más baratas a nivel mundial, medidas en dólares.

El escenario de inestabilidad sirve para que los empresarios del sector reclamen al nuevo gobierno de Alberto Fernández medidas "urgentes" para cambiar la situación y apostar a un paulatino crecimiento de las ventas.

Solicitan que se mantenga el IVA cero para el sector, un mejoramiento de las líneas de crédito para las pymes productoras y para toda la industria en general, una reducción de la carga tributaria, entre otras. Dicen que se trata de medidas de inmediata aplicación que permitirán rápidamente mejorar el perfil de la industria.

Además, advierten sobre las trabas a las exportaciones, con la aplicación de retenciones, con mayor presión impositiva y con altos costos de logística que hacen "imposible" mirar hacia el exterior.

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