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Duermo mal, rindo menos: ¿qué están haciendo las empresas para evitarlo?

Duermo mal, rindo menos: ¿qué están haciendo las empresas para evitarlo?
En el ámbito laboral, dormir bien incrementa la performance y aumenta el presentismo. Pero, ¿qué sucede cuando no se descansa lo necesario?
Por Rocío Bravo
29.11.2020 17.52hs Management

El sueño es una función biológica fundamental para los seres vivos. Mientras dormimos se producen procesos muy importantes como la conservación de nuestra energía, se regula nuestro metabolismo, se consolida nuestra memoria, se almacenan aprendizajes y se activa el sistema inmunológico, entre otras cosas. ¿Qué pasa si las horas de sueño son menos que las recomendadas?

En el ámbito laboral, dormir bien incrementa la performance de todas las personas, aumenta el presentismo y disminuye el ausentismo y la accidentología en un 7,2%. "Un buen descanso es responsable de un buen clima de trabajo con gran incremento en la creatividad, desempeño e intelecto", asegura el Dr. Pablo Ferrero (MN 119.738) director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño.

Según el experto en medicina del sueño y medicina laboral en costos, la caída de productividad representa el 3% del PBI de nuestro país. "El 35% de nuestra población duerme un promedio de 6 horas por día. Estas personas tienen una disminución del 2,4% en sus niveles de productividad lo que equivale a no trabajar 6 días por año. El 53% (donde se incluye el 35% anterior) duerme menos de 7 horas, lo que equivale a una disminución del 1,5% y 3,7 días por año", expone. Y agrega: "Se estima que el impacto económico de un trabajador mal dormido equivale entre 2 a 3,5 miles de dólares por año según duerman 7 o 6 horas respectivamente".

Dormir mal y ser productivo no van de la mano

Las personas mal dormidas o que duermen menos de lo necesario están emocionalmente más inestables o de mal humor, cansados e incluso agresivos.

"Los trabajadores mal dormidos no son solamente menos productivos, menos motivados, menos creativos, menos felices, y más perezosos, también son menos éticos", dice Ferrero. Y agrega: "Estos comportamientos pueden traer consecuencias negativas para el trabajo en equipo y el desempeño individual, con el consecuente impacto sobre la reputación empresarial. Este tipo de trabajadores aumentan el riesgo de compliance".

El mal sueño tiene un enorme impacto en la salud de los trabajadores

Cuando las empresas quieren medir el impacto dentro de sus costos y ganancias al estilo KPIs, olvidan que los indicadores más importantes de performance son: memoria, creatividad, innovación en los negocios, inteligencia, motivación, esfuerzo, eficiencia, efectividad en equipo, estabilidad emocional, sociabilidad, honestidad, foco, procrastinación y errores. Al respecto, el director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño sostiene que en los últimos años la medicina del sueño ha demostrado que todas estas características se ven afectadas en las personas mal dormidas.

Para Ma. José Cier, socia Bond Talent, "las alteraciones en el sueño tienen consecuencias en nuestro organismo y afectan la forma en la cual nos desarrollamos y operamos en nuestro día a día. Generan una disminución en nuestro nivel de concentración, fatiga, deterioro de muestra memoria, cambios en nuestro estado de ánimo, disminución de la motivación y energía, propensión a errores, dolor de cabeza, tensión; todo esto da lugar a una disminución en el rendimiento laboral".

Federico Katsicas, director de Negocios Corporativos de Wellcorp, plantea que la falta de sueño y sus efectos potencialmente catastróficos en los trabajadores aún no han sido reconocidos como un problema por muchos empleadores.

"Especialistas del sueño han llegado a describir la falta de un descanso apropiado como un "caballo de Troya" en el debate sobre la salud mental. A la gente no le gusta hablar de salud mental, pero la falta de sueño no está sujeta al mismo estigma. Por esta misma razón, uno de los indicadores de bienestar que se releva en la encuesta Healthiest Workplace es el sueño de los empleados, más allá de otros indicadores como la alimentación y la actividad física. El sueño es básico no sólo para incrementar la productividad en el trabajo, si no para mantener una buena salud en general".

El mal sueño y su impacto en la salud del empleado

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Largas jornadas laborales no siempre están directamente asociadas con una mayor productividad

Por otro lado, el mal sueño tiene un enorme impacto en la salud de los trabajadores: aumenta el riesgo de Alzheimer, diabetes del adulto, hipertensión, ACV, riesgo cardiaco, enfermedades neurodegenerativas, obesidad y varias más. A su vez, aumenta la mortalidad de las personas hasta un 13%; triplica el riesgo de desarrollo del cáncer disminuye el sistema inmunológico hasta en un 70%; quienes duermen menos de seis horas por noche tienen cuatro veces más probabilidades de resfriarse cuando se expone al virus; la eficacia de la inmunización por vacunas cae en un 30% en las personas que durmieron mal la noche previa a la vacunación. "Esto significa que como empresa o país se desperdicia muchísimo dinero en vacunar personas que no adquirieron la inmunización deseada solo por estar mal dormidos", remarca Ferrero.

Liliana Ibáñez, Mentora de Wellbeing & Health Coach, complementa esta idea: "En un entorno de ritmo agitado como el que vivimos hoy, muchas personas renuncian a dormir y se esfuerzan demasiado para ponerse al día con el trabajo y otras responsabilidades. Debido al ritmo acelerado de los últimos meses y el home office, los horarios de la jornada laboral se vieron extendidos y en algunos casos hasta sin límites debido a la sobrecarga de tareas, las reuniones virtuales y las diferencias horarias de los equipos en diferentes partes del mundo"

Así para cumplir con toda esta exigencia que demanda el contexto de incertidumbre y cambio constante, muchas personas buscan estimulantes durante el día para mantenerse activos, pero luego dependen de los relajantes para ayudarse a dormir por la noche. "Esto crea un círculo vicioso, y una dependencia poco saludable, que puede llevarnos a ganar peso, perder claridad mental, sentirnos emocionalmente agotados y, finalmente, disminuir nuestra salud general", sigue Ibáñez.

En la misma línea, Natalia Mariel Terlizzi, CEO de hucap, dice: "Debemos incorporar hábitos que nos permitan administrar nuestro tiempo de una forma más eficaz y eficiente que nos permita entre otras cosas un correcto descanso, el cual sin duda incide en el desempeño profesional de las personas".

Según ella, largas jornadas laborales no siempre están directamente asociadas con una mayor productividad: la clave será una correcta administración del tiempo.

"Podemos ser eficaces en llegar a horario al trabajo, cumplir con la jornada laboral e incluso realizando algunas extensiones de horarios, procurar ir al gimnasio, regresar a nuestros hogares para pasar tiempo con la familia y no ser eficientes en lograr los resultados esperados, echándole la culpa a las aburridas y largas reuniones de trabajo o que tengo mucho trabajo y la peor de todas ‘la cultura en ciertas organizaciones de que el estar más horas es asociado a mayor nivel de pertenencia a la empresa’ y medir a las personas por el tiempo que permanecen trabajando y no en pos resultados que producen, trabajando las horas que ‘dichos resultados a lograr requieren’. Por la propia incapacidad de organizarnos, nos olvidamos de que nos pagan el sueldo por lograr resultados y no solo cumplir tareas, que lógicamente son necesarias. Mientras que si se cumplen ineficientemente, provocan resultados en términos económicos e insatisfacción del cliente", sentencia.

Call to Action

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Se estima que el impacto económico de un trabajador mal dormido equivale entre 2 a 3,5 miles de dólares por año

Ante lo dicho, lo principal como empresa es priorizar el descanso. Algunas empresas como P&G, Nike y Google hacen de esta actividad un culto. Los siestarios ya fueron probados y no sirven de nada si no se acompañan de una política de uso o una campaña de concientización que debe partir desde lo más alto de la empresa. En algunos casos algunas empresas más vanguardistas como AETNA, trabajan con programas que remuneran a los trabajadores por dormir al menos 7 horas por noche.

Para ello, la herramienta utilizada y más reconocida por su impacto sobre las poblaciones es el "Coaching de Sueño Empresarial" que consta de: charlas frecuentes, cursos, talleres, dispositivos de seguimiento para quienes lo elijan proactivamente, anillos y relojes que miden el descanso, y estudios médicos.

Por su parte, Marcelo Suárez, especialista en Medicina Interna (MN 73796), expresa: "El sueño reparador es una de las seis conductas que predico para vivir más y mejor. Durante el mismo, se producen una serie de procesos que apuntan a reestructurar a todo el organismo para el día siguiente, ordenar la memoria y desintoxicar el cerebro"

Y agrega: "Las empresas que se ocuparon de sus empleados en este sentido mejoraron enormemente su producción lo que se traduce en mayores ganancias. Entre las medidas adoptadas está la de medir (mediante un dispositivo) las horas de sueño de sus operadores, y si superan las 6, son premiados con dinero. Otras adoptan entre 20 y 30 minutos de talleres de meditación o siestas diarias. Es esencial que se entienda a nivel empresarial que el factor humano es el alma del éxito y, por lo tanto, el cuidado en todos sus aspectos es fundamentalmente una gran inversión".

La vocera de Bond Talent propone algunas acciones que pueden poner en marcha las organizaciones para evitar o disminuir estas alteraciones en sus empleados son: enfocarse en aumentar la seguridad psicológica de sus colaboradores; compartir información y dar contexto respecto del negocio permanentemente, de esta manera las personas podrán contar con más datos y necesitarán menos inferencias en sus reflexiones respecto al futuro; aumentar la calidad y frecuencia del feedback que las personas reciben; garantizar que sus líderes conozcan profundamente a sus colaboradores y puedan anticiparse en identificar situaciones de stress relacionadas al trabajo así como también ofrecer contención y soporte en caso que el stress exceda el ámbito profesional; prevenir y concientizar sobre la importancia de adquirir hábitos de descanso saludables; y promover herramientas como mindfulness, meditación, alimentación saludable y ejercicio físico.

No obstante, todo esto debe ser acompañado de un cambio de cultura organizacional. "El sueño es como la actividad física, no sirve de nada ir un día y pasarse el día entero en el gimnasio, de la misma manera que no sirve de mucho hacer solo una charla y esperar un gran cambio. Es un trabajo que debe comenzarse de a pequeños pasos y del cual sus frutos se verán al poco tiempo. Si logramos sostenerlo a través del tiempo, su impacto es altamente importante. Es muy importante que el sueño sea un nuevo KPI", concluye Ferrero.

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