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La verdad sobre tomar ibuprofeno o paracetamol para combatir la resaca

La verdad sobre tomar ibuprofeno o paracetamol para combatir la resaca
La resaca es una consecuencia de la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, que a su vez se produce por diversos factores que se dan en el cuerpo
Por iProfesional
04.10.2021 20.35hs Health & Tech

La resaca es una sensación desagradable que aparece tras una ingesta excesiva de alcohol. A la mañana siguiente de una salida o de una fiesta siempre aparece la pregunta: ¿qué tomo para que se me vaya este malestar?

"Para las cefaleas derivadas del consumo excesvo de alcohol, recomiendo cualquier antiinflamatorio, como ibuprofeno o aspirina. Evitaría, sin embargo, el paracetamol, porque este fármaco hace trabajar al hígado y, en episodios de resaca, este órgano ya está haciendo un esfuerzo extra con la eliminación de los tóxicos de nuestro cuerpo", afirmó a El País Morris Robledo, médico de familia y secretario de información de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

¿Qué es la resaca?

La resaca es un grupo de signos y síntomas desagradables que pueden presentarse después de tomar demasiado alcohol, tal como lo definen los expertos de la Clínica Mayo. Como si sentirse mal no fuera suficiente, las resacas frecuentes también están asociadas con un desempeño deficiente y conflictos en el trabajo.

Como regla general, cuanto más alcohol tomas, más probabilidades tienes de sufrir resaca el día siguiente. Sin embargo, no hay una fórmula mágica que indique cuánto alcohol se puede tomar de manera segura y, aun así, evitar la resaca.

Si bien son desagradables, la mayoría de los casos de resaca desaparecen solos, aunque pueden durar hasta 24 horas. En el caso de que elijas tomar alcohol, hacerlo de manera responsable puede ayudarte a evitar futuras resacas.

La ingesta excesiva de alcohol suele provocar resaca
La ingesta excesiva de alcohol suele provocar resaca

¿Cuáles son los síntomas de la resaca?

Los síntomas de la resaca, habitualmente, comienzan cuando el alcohol en sangre baja de manera importante hasta alcanzar, o casi alcanzar, cero grados. Por lo general, su efecto es máximo la mañana siguiente después de una noche de haber bebido mucho. Según qué bebida y cuánta cantidad hayas tomado, podrías tener los siguientes síntomas:

  • Fatiga y debilidad
  • Sed excesiva y sequedad de boca
  • Dolores musculares y dolores de cabeza
  • Náuseas, vómitos y dolor estomacal
  • Menos horas de sueño o sueño de mala calidad
  • Aumento de la sensibilidad a la luz y al sonido
  • Mareos o sensación de que la habitación gira
  • Temblores
  • Menor capacidad para concentrarte
  • Alteraciones del estado de ánimo, como depresión, ansiedad e irritabilidad
  • Latidos del corazón rápidos
El dolor de cabeza es uno de los síntomas de la resaca
El dolor de cabeza es uno de los síntomas de la resaca

¿Cuáles son las causas de la resaca?

Las resacas son provocadas por beber demasiado alcohol. Para algunas personas, un solo trago con alcohol es suficiente para provocar una resaca, mientras que otras pueden beber mucho sin tener resaca.

Son varios los factores que contribuyen a causar la resaca, entre los que se encuentran los siguientes:

El alcohol hace que el cuerpo produzca más orina. A su vez, orinar más de lo normal puede provocar deshidratación; esto se manifiesta con sed, mareos y aturdimiento.

El alcohol desencadena una respuesta inflamatoria por parte del sistema inmunitario. El sistema inmunitario puede activar ciertos agentes que con frecuencia producen síntomas físicos, como incapacidad para concentrarte, problemas de memoria, disminución del apetito y falta de interés en las actividades habituales.

El alcohol irrita el revestimiento del estómago. El alcohol aumenta la producción de ácido en el estómago y demora el vaciado estomacal. Cualquiera de estos factores puede causar dolor abdominal, náuseas o vómitos.

El alcohol puede provocar una caída del azúcar en sangre. Si el nivel de azúcar en sangre cae a niveles muy bajos, puedes tener fatiga, debilidad, temblores, alteración del estado de ánimo e, incluso, convulsiones.

El alcohol hace que los vasos sanguíneos se dilaten, y esto puede provocar dolores de cabeza.

El alcohol puede producir sueño, pero impide que se alcancen las fases del sueño más profundas y suele provocar que te despiertes en medio de la noche. Quizás te sientas atontado y cansado.

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