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Se fue ovacionada: los líderes de la Unión Europea despidieron a Angela Merkel en su última cumbre

Se fue ovacionada: los líderes de la Unión Europea despidieron a Angela Merkel en su última cumbre
La primera mujer canciller de la historia de Alemania fue una figura intrépida desde el principio: mujer, científica y procedente de la antigua RDA
Por iProfesional
22.10.2021 16.40hs Actualidad

La era Merkel llega a su fin. Si bien la aludida probablemente seguirá de canciller en funciones durante semanas o incluso meses porque los ajustados resultados electorales auguran largas negociaciones para formar el nuevo gobierno, en el ambiente en Alemania y también en otros países de Europa, se masca ya la nostalgia. 

De hecho, el resto de los líderes que integran la Unión Europea despidieron este viernes con una larga ovación de pie a la canciller alemana, quien participó en Bruselas en su última cumbre en la UE tras 16 años en el poder en su país.

En la ceremonia de despedida, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, aseguró que las cumbres de la UE "sin Angela son como Roma sin el Vaticano o París sin la Torre Eiffel".

Además, Michel mencionó que "su despedida de la escena europea nos toca políticamente, pero también nos llena de emoción. Usted es un monumento".

De acuerdo con una fuente del Consejo, Merkel participó de un total de 107 cumbres de líderes de la UE.

Angel Merkel se fue ovacionada en su última cumbre como canciller alemana en la Unión Europea
Angel Merkel se fue ovacionada en su última cumbre como canciller alemana en la Unión Europea

Momento de desafíos en Europa

Al cierre de la Cumbre, Merkel tomó la palabra a modo de despedida y aseguró que se alejaba del escenario político europeo "en un momento en el que hay motivos de preocupación" para la UE, por la msgnitud de los desafío que enfrentan.

Por ejemplo, mencionó la situación migratoria, la larga recuperación económica pospandemia, y el Estado de derecho en los países del bloque. "Hemos superado muchas crisis, pero tenemos una serie de problemas sin resolver", comentó.

Elogios de sus pares

Al llegar a la sede del Consejo Europeo para la segunda jornada de una cumbre de la UE, líderes europeos rindieron homenaje a la dirigente alemana.

"Es alguien que durante 16 años marcó realmente a Europa y nos ayudó, a los 27 [países del bloque], a tomar las decisiones correctas con mucha humanidad en momentos difíciles", destacó el primer ministro belga, Alexander de Croo.

La salida de Merkel "dejará un gran vacío, porque es alguien que lleva tanto tiempo en el cargo y que ha tenido una gran influencia en el desarrollo de la Unión Europea', añadió su homólogo austríaco, Alexander Schallenberg. Merkel "era un remanso de paz dentro de la UE", agregó.

La canciller alemana es "una gran política, y probablemente fue un factor estabilizador que se necesita urgentemente en situaciones muy complicadas", apuntó por su parte la primera ministra de Lituania, Ingrida Simonyte.

La funcionaria lituana expresó su "enorme respeto" Por Merkel.

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, señaló que Merkel "era una máquina para asumir acuerdos. Cuando las cosas no marchaban todavía teníamos a Angela (...) Por lo general, siempre encontraba algo que nos uniera y nos permitiera ir más allá".

Mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó cómo el espíritu analítico de Merkel (de quien fue ministra) fue "crucial para desbloquear las a veces interminables negociaciones europeas".

La retirada de Merkel del escenario político europeo aviva preocupaciones sobre un vacío dentro de la UE, ante desafíos como los mencionados, que se suman a los del cambio climático o incluso afirmación de su papel geopolítico frente a Estados Unidos y China.

Merkel fue duramente criticada por la actitud de su gobierno durante la crisis de la Eurozona tras el colapso financiero mundial de 2008-2009.

Aún así, fue aclmada durante gran parte de su gestión, como cuando fue aclamada por su respuesta a la crisis migratoria en mediados de la década de 2010, la gestión del Brexit, y su papel en la definición de una deuda común para el bloque como forma de enfrentar la pandemia.

Merkel fue elogiada por sus pares europeos
Merkel fue elogiada por sus pares europeos

El récord de Merkel como gobernante

La presencia de la alemana Angela Merkel en las cumbres del G-7 y del G-20, y en todo tipo de encuentros internacionales, fue una fija mientras otros líderes mundiales iban circulando. Fue además, en muchas ocasiones, la única presencia femenina en el lugar.

Su longevidad como gobernante es todo un récord tanto en Europa –en su país sólo la supera actualmente por poco su fallecido correligionario Kohl, canciller durante 16 años y 26 días- como en el mundo occidental. Desde el 2005, Angela Merkel tiene o ha tenido trato con cuatro presidentes estadounidenses (George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden) y cuatro franceses (Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y Emmanuel Macron); con cinco primeros ministros británicos (Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Boris Johnson) y ocho italianos (Romano Prodi, Silvio Berlusconi, Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi, Paolo Gentiloni, Giuseppe Conte y Mario Draghi); y con tres presidentes de gobierno españoles (José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez).

En 1999, cuando el partido se vio zarandeado por un escándalo de financiación ilegal que salpicaba al mismísimo Kohl, entonces ya excanciller, Angela Merkel ejecutó a sus 45 años un movimiento audaz. Publicó en el Frankfurter Allgemeine Zeitung un artículo en el que llamaba a la CDU a deshacerse de Kohl, que era presidente honorario. "Ahora el partido debe aprender a caminar y atreverse a participar en futuras batallas con sus oponentes políticos sin su viejo caballo de guerra, como al propio Helmut Kohl le gusta llamarse a sí mismo", escribió Merkel para pasmo de todos.

Poco después, en abril del 2000, fue elegida presidenta del partido en sustitución de Wolfgang Schäuble, también tocado por el escándalo. Y cinco años más tarde, en las elecciones del 2005, derrotó a Schröder y se convirtió en la primera mujer, y también en la persona más joven -tenía 51 años-, en alcanzar el cargo de canciller.

Merkel ha gobernado casi 16 años la primera economía de Europa con un estilo de liderazgo pragmático y sin estridencias

Desde entonces acumuló cuatro mandatos, una extraordinaria longevidad política. "Merkel ha logrado transmitir a la población la sensación de que con ella están en buenas manos, de que ella les protegería de las turbulencias políticas que arreciaban fuera de las fronteras de Alemania; al margen de sus errores y aciertos, ha sido capaz de convertirse en un símbolo de estabilidad –detalló la periodista Ana Carbajosa, autora del libro Angela Merkel.

Crónica de una era (ed. Península)-. Lo ha hecho con un estilo prudente, pausado y muy racional, tratando de tejer compromisos desde el pragmatismo y dando respuesta al sentir de la mayoría social; ese estilo le ha reportado una enorme credibilidad y hace que muchos le hayan perdonado a lo largo de estos años sus errores".

Como trasunto de ese liderazgo reflexivo, el gesto que suele hacer con las manos juntas -el llamado Merkel-Raute, el rombo o diamante de Merkel- es ya un elemento icónico de la comunicación política. A efectos de imagen, tras un muy publicitado escote en sus inicios en el poder, la canciller centró su vestuario en el pantalón y en las chaquetas sastre; las tiene de todos los colores, del azul al amarillo, del fucsia al verde, del gris al malva, prácticamente idénticas en corte y confección.

Pero, en efecto, el balance de su gestión tiene luces y también algunas sombras. Durante los casi 16 años de merkelato, la líder ha practicado un pragmatismo guiado más por las circunstancias del momento que por convicciones ideológicas o estrategia de programa. La paciente Merkel espera, acumula información y usa frases alambicadas para no comprometerse, un proceder para el que los alemanes han inventado el verbo irónico merkeln (merkelear). Se le ha reprochado, en suma, oportunismo.

Así, cuando en el 2011 la población alemana se horrorizó por la catástrofe de Fukushima, Merkel dio un bandazo y decretó el abandono paulatino de la energía nuclear. Solo aceptó introducir el salario mínimo –una exigencia de los socios socialdemócratas- en el 2014 porque no tuvo más remedio. Y, tras haberse opuesto siempre al matrimonio homosexual, en julio del 2017 por motivos electorales -había comicios en septiembre- propició su equiparación legal con una votación en el Parlamento.

Quizá el único momento en que la canciller no actuó según su esquema calculador fue en el 2015 cuando, aduciendo "motivos humanitarios", abrió las fronteras a los refugiados que huían de Siria, Irak y Afganistán. Su controvertida apuesta, que condujo a la entrada en Alemania de más de un millón de solicitantes de asilo, y su famosa frase Wir schaffen das (traducible por "podemos hacerlo" o "podemos lograrlo"), figurarán a buen seguro en los libros de historia como hitos de su legado.

En ese momento, Merkel fue santificada por la opinión pública europea, y casi borró el mal recuerdo que de ella tenían los países del sur por la política de austeridad que impuso en la UE en la crisis financiera del 2009, en la crisis de la eurozona 

Más recientemente, cuando Donald Trump era presidente de Estados Unidos, la canciller alemana fue saludada por prensa y analistas como la nueva líder del orden liberal internacional del multilateralismo. Pero ella rechazó en público que un canciller de Alemania deba asumir ese papel. Similar encumbramiento de su figura se produjo en la primera ola del coronavirus, por su sensata visión científica de la pandemia. Su vocación europeísta siempre rdtuvo sólida.

En su país, se marchará con índices de popularidad inauditos de hasta el 70%. Incluso políticos alemanes que están en las antípodas ideológicas de la canciller saliente aprecian su labor. "Como persona de izquierdas, desde luego tengo opiniones políticas muy diferentes a las de la señora Merkel, pero respeto cómo ejerce su responsabilidad y cómo comunica las decisiones", aseveró el izquierdista Bodo Ramelow, presidente de Turingia, durante una sobremesa con periodistas en Erfurt, capital de este land alemán del este. 

"Desde mi perspectiva de alemán procedente del oeste que se instaló en el este, Merkel ha barrido asuntos que en la Alemania occidental eran tabú, como el abandono de la energía nuclear, que en la CDU occidental no habría sido posible –prosiguió Ramelow-. Ella es una alemana del este, pero siempre aparcó ese aspecto; se concentró en fomentar la relación con Europa, pero no ha ido a fondo a la cuestión de la unidad interalemana".

Se marcha una líder excepcional que, pese a algunos claroscuros, tuvo un gran instinto por el poder y una actitud modesta inusual en las altas esferas.

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