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Empezaron tostando frutos secos en un departamento: hoy venden alimentos saludables en América latina

Empezaron tostando frutos secos en un departamento: hoy venden alimentos saludables en América latina
Hace diez años dos amigos vieron que "comer bien en el trabajo" no era sencillo y crearon Zafrán, una propuesta de alimentación "honesta y saludable"
Por Rocío Bravo
20.10.2021 07.00hs Actualidad

"Hace diez años nos juntábamos con Charlie, mi socio, una vez por semana a pensar un emprendimiento", cuenta Nito Anello, cofundador de Zafrán y Zafranito. "A los dos nos gusta mucho cocinar y estábamos seguros de que queríamos ofrecer alimentos de verdad. Veíamos que era muy difícil comer bien en el trabajo, el mercado estaba lleno de comestibles vacíos nutricionalmente, llenos de azúcar y sal al mismo tiempo. La idea fue siempre mejorar la alimentación con propuestas simples, ricas y nutritivas".

Fue por aquel entonces que ambos dejaron por escrito los valores de la compañía. "Los escribimos a la semana de arrancar y siguen siendo nuestra guía en la toma de decisiones", asegura. "Somos buenos y honestos, nos comunicamos con franqueza, sorprendemos con excelencia, somos emprendedores, apuntamos alto y tenemos espíritu internacional".

Para estos emprendedores el camino comenzó muy cuesta arriba. "Es increíble lo distinto que era el mercado una década atrás", recuerda. "No estaba tan instalada la alimentación saludable como tema y la mayoría de las personas no estaba dispuesta a comprar por Internet. Por eso, se nos ocurrió un modelo de negocios que estaba doblemente a destiempo. Inspirados en una empresa inglesa, quisimos vender mix de frutos secos por Internet. El 6 de junio de 2012 vendimos la primera cajita, venía un mix diferente para cada día de la semana. Yo los cociné y Charlie lo llevó en bicicleta". Esa primera venta fue el nacimiento de zafrán.

El apasionante viaje de emprender

Según cuenta Nito, los obstáculos fueron muchos. "Más allá de los propios de todas las pymes del país, nosotros debimos ir en contra de muchos prejuicios y costumbres sociales muy arraigadas, de un entorno obesogénico que te rodea de ultraprocesados", dice. "No sólo poner alternativas más nutritivas, simples y honestas al alcance del público, sino también estimular el cambio de hábitos desde la comunicación".

Zafranito, la línea de productos orgánicos para chicos y chicas nace con ese doble objetivo según dice el entrevistado. "El desafío inmediato es reeducar el paladar (con nuevos sabores, productos integrales, bajos en grasas saturadas, sodio y azúcar) para que sus desayunos y meriendas sean más saludables, pero esto es indisociable de que los menores hagan deporte, que quieran cuidar su mundo, que adopten hábitos honestos o sustentables", manifiesta.

En 2020 zafrán creció un 55% en facturación en pesos con respecto al año anterior

A pesar de los obstáculos, para ellos el proceso de emprender es positivo. "Poder decidir qué hacer, cómo hacer las cosas, con quién trabajar. No tener que disociar tu vida del trabajo, moverte con pasión. Todo es positivo", expresa Nito. "Una de las cosas que más felicidad me provoca es trabajar desde 2014 con la Asociación Civil Andar, una organización que genera oportunidades innovadoras para el desarrollo creativo del potencial de las personas con discapacidad a través del trabajo, el deporte, la cultura, el arte y la familia. Con ellos hacemos nuestra línea de granolas. Este año, en agosto plantamos juntos un bosque de alimentos, con una técnica que se llama agrofloresta, que combina plantas nativas, frutales y arbustos para buscar regenerar suelo produciendo alimentos de excelente calidad".

De alguna manera, dice, "el proyecto de agrofloresta permite definir el ser emprendedor. Es imaginar algo mejor (que en un futuro esos arbolitos tendrán frutos, que los jóvenes de granja entrarán a buscarlos para hacer alimentos con valor agregado, que mejorará el suelo, etc.), pero también hacer los pozos, plantar, regar, y tener un plan para que eso que imaginamos suceda. Digamos que ser emprendedor es hacer que pasen cosas mejores".

Y en línea con ello, para él ser emprendedor no es para quienes piensan que es difícil. "Mientras el foco esté puesto en el propósito seguro habrá un impacto copado. Argentina es un país con tantas necesidades… Ahora, si el foco de emprender está puesto en el falso éxito de ganar mucha plata o ser un unicornio seguramente convenga encararlo desde otro lado. Obviamente luchamos cada día contra algunas dificultades, como la de conseguir créditos accesibles para seguir creciendo. Pero no me gustaría que el mensaje sea que es difícil, no es difícil ser emprendedor en la Argentina", sentencia.

Por otro lado, en caso de no ser emprendedor, se imagina como activista ambiental. "Me angustia mucho el futuro del planeta. El último informe del IPCC muestra que estamos (como humanidad) generando desequilibrios irreversibles. Me imagino luchando contra los hábitos que le hacen mal al planeta y a las personas desde otros lugares. Aprendiendo, practicando y difundiendo la permacultura y aportando desde ahí", expresa.

Sumado a ello, es un convencido de que "todo lo que hacemos genera impacto positivo y negativo en términos ambientales y sociales. Ser rentable no es lo complejo, lo difícil es vivir con las contradicciones del impacto que generamos. No sé si hay alguna empresa en el mundo que tenga un balance 100% positivo en esa ecuación, estoy casi seguro de que no. Nosotros somos una empresa B, trabajamos buscando potenciar nuestro impacto positivo en lo social (mejorando la alimentación, brindando oportunidades laborales a gente con alta barrera al empleo, etc) y ambiental (ofreciendo productos orgánicos, desarrollando packagings compostables, buscando ser carbono neutros).

Sobre todo, buscamos ser honestos. Mucho de nuestro impacto es positivo y mucho es negativo, pero esas "externalidades" no las negamos, sino que buscamos compensarlas de alguna u otra manera, en la medida de nuestras posibilidades. Lo que estoy seguro, es que a las empresas que no tengan en cuenta su impacto ambiental pronto se les va a complicar el negocio y espero que no lo emparchen con más falsas soluciones".

Afrontar la pandemia

"La pandemia nos agarró en medio del río", dice Nito. "No arrancamos en pandemia, pero sí elegimos seguir hacia adelante y no postergar planes. El 2020 fue muy duro, no nos salvamos sólo por estar en un rubro adecuado. De un día para otro se cayó el canal de venta a empresas, que representaba el 30% de nuestras ventas. Debimos salir a encarar procesos de alta en supermercados, reestructurar procesos, buscar financiación y asumir muchos riesgos. Nos aferramos a nuestro propósito y seguimos remando. Gracias a todo eso cerramos con un 24% más de kilos comercializados y un 55% en facturación en pesos con respecto al año anterior, ampliamos al doble la capacidad del depósito, lanzamos 3 nuevas líneas de productos, incorporamos 8 personas al equipo, obtuvimos la Certificación B y mejoramos muchos de los programas de impacto", enumera uno de los fundadores de zafrán.

En la actualidad, además, la empresa se encuentra exportando a Bolivia y Paraguay. "Es algo muy reciente, ni siquiera llegó el primer envío, pero con mucha proyección", comenta el vocero. De hecho, anticipa, "también estamos por comenzar a vender nuestros productos para Uruguay y Estados Unidos también". 

Estos emprendedores empezaron cocinando frutos secos en su departamento

Sin embargo, Nito dice no haber alcanzado nada. "Ni siquiera un poquito: nada. Es que las empresas con propósito son en realidad las más ambiciosas. Porque no nos conformamos con ganar plata o una porción de mercado. Nosotros existimos con un motivo más grande y trascendente: mejorar el mundo a través de la alimentación y la inclusión laboral. Y aún tenemos un sistema alimentario extractivista, injusto e insustentable, que enferma, contamina territorios, incendia, genera inequidad, desperdicia un tercio de los alimentos a lo largo de la cadena. Aún crece el consumo de ultraprocesados, la obesidad y las enfermedades crónicas. Por lo tanto, todo está pendiente", concluye.