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Una inesperada foto de Evo Morales con Pablo Escobar y el "Chapo" Guzmán revoluciona las redes

Una inesperada foto de Evo Morales con Pablo Escobar y el "Chapo" Guzmán revoluciona las redes
Una campaña coordinada con miles de nuevas cuentas de Twitter contra Morales, lava la imagen internacional del golpe en Bolivia
22.11.2019 07.33hs Actualidad

El golpe de Estado para expulsar a Evo Morales del gobierno de Bolivia está apoyado por una campaña de lavado de imagen en redes sociales, dirigida a desinformar sobre todo a ciudadanos de países del exterior.

La maniobra se vale de decenas de miles de cuentas de Twitter creadas en apenas dos semanas (más de 23.000 dadas de alta entre los días 11 y el 12, inmediatamente después de la salida de Morales) que se están usando para aumentar la sensación de apoyo a los líderes opositores, atacar al exmandatario y ayudar a propagar desinformación sobre él en otros países.

El uso de bots (cuentas falsas en redes sociales operadas de forma automática) y cyborgs (cuentas falsas gestionadas por una persona que maneja manualmente decenas de ellas) está muy extendido en Latinoamérica. Las operaciones de "guerra sucia" para manipular la opinión pública a través de Internet son frecuentes.

En el caso del golpe de Estado contra Morales en Bolivia, existen indicios suficientes para señalar la existencia de una maniobra coordinada en redes sociales para influir en la conversación internacional e imponer la narrativa de que no ha existido golpe de Estado, y que Morales tuvo que abandonar el país por fraude electoral y por estar vinculado al narcotráfico.

Las protestas en las calles contra Morales comenzaron el 21 de octubre, un día después de la celebración de elecciones en el país. Seguidores del expresidente y bolivianos críticos con su mandato se echaron a la calle entre acusaciones de fraude electoral. La tensión se fue elevando durante tres semanas y el conflicto creciente entre ambos grupos y las fuerzas policiales provocó ya varios muertos. Durante este largo período de convulsión social en Bolivia no se detecta un crecimiento de usuarios de las redes sociales.

Finalmente, el 10 de noviembre, un informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA), detecta indicios de fraude electoral y recomienda una nueva convocatoria de elecciones. Morales acepta la petición, pero el líder de la ultraderecha, Luis Fernando Camacho, pide su renuncia.

Las protestas se tornan en violencia y amotinamiento policial. El Ejército se pone del lado de la oposición y exige la dimisión del presidente. Horas más tarde, Morales comunica que deja el poder y abandona La Paz. Jeanine Áñez, vicepresidenta segunda del Senado, se autoproclama presidenta.

En los dos días siguientes, 11 y 12 de noviembre, se crean 23.900 cuentas de Twitter que nutren la comunidad de seguidores de Camacho. En apenas unos días pasa de tener 2.000 seguidores a más de 135.000.

Un fenómeno similar ocurrió con Áñez, que pasó de 8.000 a 168.000 seguidores, 22.000 de los cuales se dieron de alta entre el día 11 y 12. Eldiario.es comprobó que esta cifra coincide en las bases de datos de hasta cuatro investigadores diferentes, tanto españoles como latinoamericanos.

Según los datos publicados por el argentino Rodrigo Quiroga, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (COCINET) y docente universitario, 52.412 de los perfiles que siguen a Camacho se crearon en los últimos 15 días. En el caso de Áñez, sus seguidores "novatos" ascienden a unos 42.000. 


El investigador repitió el análisis con Adriana Salvatierra, expresidenta del Senado y referente del MAS (Movimiento al Socialismo, el partido de Morales). El resultado fue que casi 14.000 de sus 52.000 seguidores habían creado su cuenta en las últimas dos semanas. Sin embargo, al cruzar su base de seguidores con los de Camacho y Áñez, Quiroga encontró que unos 9.000 de sus seguidores con un perfil nuevo eran cuentas que también formaban parte de la comunidad de los líderes golpistas.

Para completar el análisis, observó la actividad de esos nuevos seguidores de los tres líderes bolivianos. En su discurso predomina abrumadoramente el apoyo al golpe.


En un período de convulsión política no es extraño que haya una crecimiento de usuarios de las redes sociales. No obstante, en Bolivia se ha dado solo en un sentido. Pese a que muchas de las nuevas cuentas pueden ser reales, del ejército de críticos de Morales llama la atención que se hayan organizado para defender el golpe desde el exterior. No aparecieron para forzar la salida del ex mandatario del país, sino para defender que quienes han ocupado el poder en Bolivia no han cometido un golpe de Estado.

La aparición repentina de estas cuentas, en un país como Bolivia, de 17 millones de habitantes y donde el uso de Twitter no está extendido, por lo menos es llamativo.

Este lunes, el medio estadounidense The Verge informó que había detectado una red de 4.320 perfiles falsos "difundiendo confusión" sobre la situación en Bolivia, tanto en inglés como en español.

El medio norteamericano no ofrecía detalles técnicos sobre las características de esos más de 4.300 bots que había localizado. Sí lo hizo, un día antes, Julián Macías, responsable de redes de Podemos. En un análisis publicado en Twitter el pasado domingo, Macías empleó herramientas profesionales de análisis de comunidades digitales para evidenciar que tanto Áñez como Camacho habían visto cómo sus seguidores pasaban a ser cientos de miles, nutriéndose de cuentas recién creadas. Se detectaron 51K cuentas falsas nuevas que siguen a Camacho y 41K a Añez. El resultado final son más de 68.000 cuentas falsas diferentes. 



Su último análisis concluye que en la conversación sobre el golpe de Estado en Bolivia han participado más de 92.000 perfiles creados en noviembre.

Además de engordar la comunidad de Áñez y Camacho, el ejército de cuentas nuevas creado en dos semanas han impulsado hasta 14 hashtags críticos con Evo Morales y que niegan la existencia de un golpe de Estado. Su estrategia es aumentar artificialmente el impacto de usuarios que, a pesar de contar con comunidades muy pequeñas y encontrase fuera de Bolivia, han visto como sus mensajes son compartidos miles e incluso decenas de miles de veces.

En el caso de #NoFueGolpeFueFraude por ejemplo, la publicación más compartida es la de Carito Eyzaguirre, que según su cuenta de Instagram es una boliviana residente en Cascais (Francia). Según Eldiario.es, en Twitter creó su cuenta en noviembre, y a pesar de que el 11 de noviembre acumulaba menos de una veintena de seguidores, vio como un tuit escrito ese día se compartía 1.800 veces.

El caso más llamativo es el que se ha dado en #EvoEsFraude, cuyo comentario más compartido corre a cargo del estudiante boliviano radicado en Barcelona, Eduardo Baeza, que va camino de los 13.500 retuits. Baeza acusó a Morales de ser "jefe de un cartel de narcotráfico" relacionado con el cartel de Sinaloa, denuncia que fundamenta en el trabajo del periodista David Beriain, autor del documental Clandestino (Discovery). "Es falso, en el documental no se afirma eso", aclaró Beriain en conversación con eldiario.es.



"He repasado todos los guiones por si acaso había algún punto al que podían agarrarse para sustentar una acusación así pero no se cita ni una sola vez a Evo Morales ni a Bolivia, ni siquiera en la voz en off", añadió el periodista."Con esto no quiero decir ni una cosa ni la contraria sobre Morales, solo que es falso que el documental afirme eso", continuó Beriain.

Las acusaciones de narcotráfico contra Morales se han distrubuido en casi todas las conversaciones en las que ha actuado el ejército de nuevas cuentas que amplía el mensaje de los líderes opositores. Se apoya tanto en desinformación, como la que intenta utilizar el prestigio de David Beriain, como en versiones fabricadas para atacar al líder indígena. Uno de estos últimos armados se distribuyó con especial intensidad en los primeros días tras el golpe, mostrando a Morales rodeado de narcos como Pablo Escobar o el "Chapo" Guzmán. Se trata de un montaje proveniente de Venezuela, indicó Eldiario.es.

El rastreo de la imagen señala la cuenta de un usuario de ese país como foco de la desinformación. No obstante, según el análisis de la investigadora Mariluz Congosto, de la Universidad Carlos III, el principal amplificador del bulo fue el diputado opositor venezolano Henrique Salas, que la tomó poco después y masificó su impacto, logrando que se extendiera por varios países.

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