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Cómo el Fútbol, NBA y NFL se vuelcan a la moda millonaria de jugar lejos de casa

Cómo el Fútbol, NBA y NFL se vuelcan a la moda millonaria de jugar lejos de casa
Cada vez más deportes y más ligas del mundo llegan a acuerdos comerciales para disputar partidos lejos de sus tierras y así captar nuevos mercados
Por Juan Minotti
17.08.2019 00.01hs Actualidad

Hasta hace unos pocos años era impensable que un partido de la Copa Libertadores de América se disputara en Europa o que la Supercopa de Italia se jugara en Arabia Saudita. El propio nombre de las competiciones parece indicar un arraigo específico.

Sin embargo, en los últimos años, y con los más diversos motivos, ha empezado a desarrollarse la costumbre de llevar encuentros deportivos muy lejos del país de origen de los equipos competidores. Y, pese a las aristas que cada caso particular pueda presentar, siempre se vislumbra un objetivo económico o comercial, ya sea una suma de dinero concreta o la búsqueda de captar un nuevo mercado.

Hacia oriente

El futbol italiano fue uno de los pioneros en llevar su espectáculo a otras partes del mundo. En 2009, la final de la Supercopa de Italia se trasladó a China, más precisamente al Estadio Nacional de Pekín, en épocas en las que el surgimiento del país asiático como la próxima gran potencia mundial era el augurio de todos, y el deporte pretendía no quedar al margen de esa situación.

Sin embargo, en los últimos años este tema se complejizó. A partir de inversiones millonarias, los países árabes se erigieron como una de las sedes frecuentes de esta competencia, primero Qatar y actualmente Arabia Saudita, sede de la edición 2018 y futura sede de la 2019.

Las costumbres de estos países, sobre todo en lo que respecta al trato diferencial a la mujer, despertaron críticas en los fanáticos italianos. Muchos manifestaron su indignación cuando se enteraron de que prácticamente todo el estadio sería exclusivo para hombres, y tan solo una tribuna, teóricamente familiar, podría albergar a mujeres. Lo concreto es que el partido se realizó y dejó dividendos cercanos a 7 millones de euros para la Serie A y en enero del año que viene volvería a disputarse en el mismo lugar.

Por otro lado, recientemente, el poderoso Paris Saint Germain de Neymar, Cavani y Di María, le ganó la final de la Supercopa Francesa al Stade Rennais en Shenzhen, China, una ciudad de 12 millones de habitantes, pequeña para los altísimos volúmenes poblacionales frecuentes en esas tierras.

La idea de disputar la final de esta copa lejos de su ubicación natural surgió también en 2009, pero, en principio, fue llevada a países como Canadá, Marruecos o Túnez, donde existe una importante tradición francesa y por lo tanto, se creía, se podría captar con facilidad un nuevo mercado interesado en el fútbol galo.

Sin embargo, dado que los resultados no fueron los esperados, las ediciones 2018 y 2019 se disputaron en China, quien aporta una suma de dinero concreta para tener dicho espectáculo, más allá de que sus habitantes se vuelvan o no aficionados permanentes.

Siguiendo estos ejemplos, la final de la Supercopa de España también fue llevada fuera del territorio nacional español. La edición pasada se disputó en Tanger, Marruecos ante 45 mil espectadores. La próxima edición, también será en Marruecos, con el agregado de que se modificará el formato pasado de partido único entre el ganador de La Liga y el ganador de La Copa del Rey, para pasar cuatro equipos que jugarán dos semifinales y una final.

El objetivo es netamente comercial, ya que de esta forma se incluyen al Real Madrid y al Atlético Madrid, dos de los equipos más fuertes y populares del mundo.

Desde España, también, se intentó llevar un partido del último campeonato local a territorio estadounidense, más precisamente a Miami, como parte de un acuerdo global de expansión entre La Liga y la empresa Relevant que sigue vigente y le dejará a la entidad española unos 3.600 millones de euros. Sin embargo, y pese a que Barcelona y Girona, los equipos elegidos para salir a jugar, prestaron su conformidad, la FIFA prohibió que el evento se llevase a cabo.

El caso argentino

En lo que respecta a la polémica final disputada por River y Boca en Madrid, el negocio también fue multimillonario, pero los clubes argentinos, teóricamente, percibieron muy poco.

Se calcula que la ciudad de Madrid obtuvo ganancias de más de 90 millones de euros por albergar al clásico sudamericano, unos 40 por la venta de entradas y unos 50 por el consumo generado por hinchas de todo el mundo que se reunieron en diciembre pasado en la capital española para ver el partido.

A pesar de esto, según las cifras oficiales emitidas por Conmebol, su ganancia, que fue destinada a la AFA para ser dividida entre los clubes, fue de u$s880.000, producto de poco más de 10 millones de dólares recaudados en venta de entradas y aproximadamente u$s9,2 millones destinados a gastos operativos.

Expansión global

Otros deportes, además del futbol, también están a la búsqueda de nuevos horizontes.

El fútbol americano, la disciplina deportiva más popular en Estados Unidos, busca conseguir una audiencia mundial. Desde hace años, la NFL (National Football League de E.E. U.U.) vende los derechos televisivos del Super Bowl a todas partes del mundo, pero, recientemente, dio un paso más en la búsqueda de conseguir nuevo público.

Firmó un acuerdo con el Tottenham Hotspur, equipo de fútbol de Inglaterra, por el cual financió parte de la construcción del recién inaugurado estadio del conjunto londinense, a cambio de realizar allí al menos dos partidos de la liga de futbol americano por temporada, por un lapso de 10 años.

Si bien, algunos partidos de NFL ya habían sido disputados en el mítico estadio de Wembley, en la capital inglesa, este acuerdo revela un concepto totalmente innovador, a partir del cual dos entidades de deportes distintos y hasta de países diferentes pueden asociarse para la construcción de un estadio de utilidad común.

Por último, la NBA, líder absoluta en marketing e innovación en el deporte, realiza partidos en el extranjero desde la década del 90.

Sin embargo, recién a partir de 2013 comenzaron a disputarse partidos oficiales, de la temporada regular, fuera de Estados Unidos y Canadá (que cuenta con una franquicia propia, Toronto Raptors).

En la temporada pasada de la mejor liga del mundo, se disputaron dos partidos en el Arena Ciudad de México, ante más de 20.000 espectadores. Otro se hizo en el O2 arena de Inglaterra ante la misma cantidad de público, con un éxito -cada vez mayor- que permite suponer que habrá nuevos destinos en un futuro cercano.

La globalización afecta al deporte desde hace décadas en los más diversos aspectos.

Jugadores de todo el mundo se reúnen en las grandes competencias, sin importar en qué país se disputen, millones de personas siguen a un equipo que se encuentra a miles de kilómetros de distancia a partir de la televisión y hasta se vuelven hinchas, como hace unos años sólo pasaba con el equipo del barrio.

Pero, ahora, la cuestión podría ir inclusive un poco más allá y el espectáculo parece trasladarse casi como un circo itinerante hasta cada país, sin importar su origen.

Por supuesto, la capacidad económica del anfitrión jugará un papel fundamental a la hora de realizar cualquiera de estas peripecias.

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